Fanático de los escándalos, y más aún en las entregas de premios, Kanye West volvió a dar la nota durante la noche de los Grammy al llegar a la alfombra roja con su esposa Bianca Censori, quien se presentó a la alfombra roja con un vestido completamente transparente.
Lo peor: Kanye no estaba siquiera invitado. Llegó a la gala, se paseó con su mujer intentando llamar la atención y, si bien se rumoreaba que habían sido expulsados del evento, finalmente se supo que fueron ellos quienes decidieron irse por sus propios medios, aunque fueron escoltados por guardias.
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